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Después de haber mantenido la intriga por mi cuenta de instagram, hoy vengo aquí a presentaros a mi cuarta novela,  Triana González, la que toma el rumbo de El arte de amarte, mi última novela. Aquella chica risueña que, con su templanza y tesón, hizo que mis días y mis noches estuvieran condicionadas con su historia; aquella que no paraba de susurrarme al oído.
la protagonista de

Esta chica es muy particular. Es así porque me ha enseñado que los sueños pueden llegar a cumplirse si se persiguen con el corazón. Es sevillana, como casi todas mis protagonistas, sin embargo, hace vida en París, donde intenta hacer realidad lo que siempre había luchado: vivir de su arte.
Terminó su carrera de Bellas Artes hace bastante poco y tuvo bastante claro que su objetivo en la vida sería residir cerca de su cuadro favorito: La Gioconda. Teniendo en cuenta que es un caos y le cuesta muchísimo tomar decisiones, fue un cambio muy brusco, al que se acostumbró bastante rápido.  Conocer a Antonella y trabajar junto a Piere hizo que pronto encontrase su sitio en París. 

Pasa sus días sujetado su pelo negro azabache para no mancharlo con cientos de óleos de colores que utiliza para darle color a todas las creaciones que salen de su alma. Es por eso por lo que Montmartre se convirtió en poco tiempo en el lugar donde pasar sus eternas tardes, rodeada del sitio donde Pablo Picasso y Max Jacob vivieron a principio de la década de los noventa.

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Le encantan todas las canciones de Beret y se pasa la vida escuchándolo junto a Ludovico Eunaudi, un compositor y pianista que siempre sabe dar con la melodía exacta para arreglar todo lo que estaba roto.Adora pasar tiempo en cientos de museos, adorando cada cuadro con detalle, analizando todo lo que en su día había estudiando y adoraba poner en práctica.

Por todo esto que te he contado, no dudó ni un instante en tatuarse «La creación de Adán, obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina» Le gusta tanto el arte, que no tenía ninguna duda en que debía llevarse algo de él a su lecho de muerte.





No sé si me dejo cosas en el tintero. Probablemente sí, pero es que lo bueno, se da en pequeñas dosis...

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