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Ya sé que estás cansado de leer una y otra vez cosas acerca de este virus que nos acecha desde hace poco más de un mes, pero veía relevante hacer una reflexión breve sobre cómo afecta el coronavirus a la literatura. Vamos a analizarlo desde dos puntos de vistas diferentes: escritor y lector.  

Me salto la introducción donde os hablo un poco del coronavirus. Contamos con un bombardeo de información a través de televisión y redes sociales, sin embargo, sí que me gustaría señalar la gran labor de no solo personal sanitario, sino de camioneros, policía, repartidores, limpiadores y cualquier otro gremio que esté jugándose la vida por los demás.  Parece que a día de hoy estamos logrando ver un poco la luz, aunque sea bastante pequeña y aún tengamos que usar gafas para poder distinguirla.

Como he dicho antes, voy a centrarme tanto en el lector como en el escritor. El lector está pasando por muchas fases en estos momentos. Algunos están aprovechando para bajar la interminable lista de pendientes que todos tenemos. En vista de que no hay nada que hacer, es bastante recurrente ponerse a leer y pasar horas y horas entretenido entre las páginas de un libro. Por otra parte, algunos lectores se han visto saturados; a veces tener mucho tiempo no es la solución. El tener tantos libros en los que sumergirte hace que no sepas en cuál introducirte y terminas por desconectar de todo durante unos días para poder conectar contigo mismo.

Quizá algún lector más opine como yo, pero ahora mismo lo que más apetece son libros cortos, breves, con una historia entretenida y divertida que nos haga pasar un buen rato a pesar de las circunstancias.  Es por eso por lo que yo, personalmente, estoy evitando en gran medida los libros largos y aquellos que sé que tratan temas con los que ahora mismo no quiero empatizar.

En cuanto al escritor, tenemos que hacer una distinción entre los autopublicados y los de editorial. Las editoriales han visto demasiado resentidas no solo sus ventas, sino también sus próximas publicaciones. Los libros que salían al mercado durante estas semanas han sido aplazados hasta nuevo aviso.  Algunas editoriales han optado por continuar con todo el proceso, pero solo en digital, mientras que la versión en papel será puesta a la venta más tarde. Quizá algunos autores tengan miedo, porque sería lo más lógico, sobre cómo van a funcionar sus libros, pero de nuevo, y personalmente, creo que nada de esto va a afectar a la posterior compra de los mismos. Como lectora, cuando un autor o un libro me interesa, me da igual cuándo salga, voy a comprarlo independientemente de las circunstancias.

Los autores autopublicados se han unido en masa a una iniciativa bastante bonita, y fue la de poner sus libros gratis. Con el fin de amenizar este confinamiento, ofrecieron sus novelas de manera altruista a todos sus lectores, gesto que fue alabado en todas las redes sociales. Incluso algunas editoriales tomaron la misma iniciativa y pusieron gratis algunos libros de sus catálogos, por lo que no leer por no tener libros era solamente una excusa. Creo que hay poco más que añadir, pero si puedo ofrecer mi punto de vista como diseñadora, estoy notando cómo muchos autores están aprovechando estos días para escribir, terminar aquel libro pendiente para el que nunca tenían tiempo y rescatar novelas del cajón para darle un repaso. 

En conclusión, y a pesar de que este dichoso virus tiene unas consecuencias terribles para toda la sociedad, estamos unidos como una piña y llevándolo de la mejor manera posible. 

Recuerda:
No te preocupes por aquello que todavía no ha pasado. 

No sé si me dejo cosas en el tintero. Probablemente sí, pero es que lo bueno, se da en pequeñas dosis...


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